Un día de esos en que querés volver a tu casa desde que te despertaste…en tu casa.
Para mitigar la violencia de la salida, llevás un libro en el bolso. Lo vas espiando en el subte, en un bar, en el laburo, en el último colectivo; y cada frase, no, mejor, cada palabra parece haber sido escrita para que la leyeras en ése preciso momento.