A veces
la extraño de repente. Como si supiera, me llama por teléfono; esta vez me explica que la vida es como el Paraná: ancha y un poco cansadora. Pero que podemos parar en alguna isla a descansar, cazar algún animal, comerlo asado, caminar un rato y luego seguir. ¿Qué me habrá querido decir?