26.10.07
Una barba con brillitos de árbol de navidad me roza la mejilla en un beso torpe de despedida. Y vuelvo a tener 15 años, a esperar que llegue el sábado para ir a Edad Media Disco. Voy caminando por la plaza Concorde, donde la grava blanca hace brotar la luz desde abajo (y quizás esto sea el mayor prodigio artístico de un paisaje, por lo demás, pedante y monumental) y me pongo a cantar por lo bajo aquella hermosísima canción de Everything but the girl que dice “…but heart remains a child…”: pero el corazón permanece niño.