"NOTA AL MARGEN EN TIEMPO DE GUERRA*
Su nombre no estaba escrito
Hannah Arendt
Walter Benjamin se quitó la vida de puro cansancio, remontando la montaña contra la gravedad del amor, arriba en el acantilado desde donde se vertía su razón disolviéndose, ahí donde el lenguaje lo abandonó.
Grandes letargos del mundo lo engulleron luego vino la sangre espesa, pulsada en remolinos.
Quién sabe a dónde podría ir después de eso, salvo que no podía seguir, quemado por la encarnizada elección del ángel historia, una tremenda aniquilación que le sacudió el rostro, y pequeñísimos gusanos reptando bajo la luz del sol, fascismos en las mieles de su amistad.
Su nombre no escrito, sin lugar donde ser leído. Él que fue la persona más adorable entre las personas.
¿Por qué nadie se lo dijo en vida?
Nada quedó que pudiera aferrarlo en la colina. Los ángeles no pudieron hacer retroceder a la razón enloquecida.
El cansancio lo mató, más que el terror, más que la desesperación, o una ideología de la suciedad.
Al final –cuando el ángel de la historia lo llamó por su nombre para burlarse de él- caminó más alto hasta la frontera ciega y se mató en una colina que mira al mar: uno de los lugares más hermosos de la tierra, como dijo Hannah Arendt, y, como él mismo, a mitad de camino entre el arriba y el abajo."
Stephen Watts
*traducción casera, The Blue bag, (Aark Arts, London & New Delhi, 2004)