22.10.07

Atrapados en algún lado.

Volví a casa a tomarme unos mates, apurada por el frío otoñal, mirando París ya con una cierta nostalgia anticipada, pensando, como todos estos días, qué siginfica vivir en un lugar y sobre todo, si es posible elegir tal cosa. Al llegar encontré el mail de un amigo, que me respondía a propósito de un texto que escribí para una publicación cordobesa. Él señalaba algunas reflexiones sobre la dicotomía "capitales/provincias" y las ponía en relación con nuestra vieja historia de unitarios y federales. Mientras volcaba el agua en el termo, me pregunté si sería capaz de publicar un texto así en Buenos Aires. Es decir, sé que sí, pero me imaginé una situación en la que alguien me preguntaba por qué había elegido mudarme de Córdoba a Capital Federal. Ensayé una respuesta sofista: ¿por qué no? y luego la desgrané: ¿hace falta acaso estar de acuerdo totalmente con un lugar para vivir en él? y después la extendí: entonces nadie podría mudarse, ni probar otras cosas, ni retraducirse en otros sistemas, se perdería toda una parte muy rica de la experiencia humana si simplemente nos quedáramos donde nacimos. Y ahí el monólogo se volvió un coro de voces diciendo "pero, pero, pero mucha gente se cambia de lugar empujada por una serie de carencias (de lo que sea)", o también "qué hay de los fenómenos migratorios planetarios, grandes masas de personas que escapan de algo" y"qué si somos como Ulises, el primer viajero moderno, el que viajó sin ninguna verdadera razón", etc. Todo fue muy rápido. Volví a mi compu y encontré el resultado de una búsqueda en Google que había empezado hoy más temprano, con la frase "El París de Medio Oriente". Y había esto, que me hizo reír mucho, con todo su barbarismo implícito. http://equisese.blogspot.com/2007/05/riad-el-pars-del-medio-oriente.html
Voy a hacer como Inne, voy a hacer preguntas por si alguien tiene las respuestas a mano.
¿el lugar donde se vive, se elige o es un accidente?

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