Por suerte no es el mío, que está atrasado (y eso no es una suerte porque es de noche, hace frío y esta es la estación más deprimente de la ruta 9).
Luego sueño que estoy parada junto a una pileta, de noche. Cuando decido tirarme, William Hurt me previene con una palabra larga, que no puedo recordar. La exhalación de aire me sirve para planear sobre un charquito; cuidadosamente voy buscando el lugar donde el agua es más profunda y el cuerpo me aterriza, o ameriza, hasta que nado de parada, bien, cómoda, agradecida con W.