finalmente logramos ir a cenar al japonés de San Telmo.
El anfitrión nos esperó con un poco de mal humor y nos cocinó, sin preguntar, su menú fijo: sukiyaki, sashimi, deliciosos, y una especie de raviolitos fritos, picantes y muy ricos también. La Charla no fue menos intensa, y todo retumbaba en el silencio del lugar, que está apenas iluminado por un par de lámparas, sin ningún lujo decorativo. Nos contó que llegó a Buenos Aires en la época de Frondizi, y fue desplegando de a poco un repertorio de opiniones políticas de derecha, reflexiones sobre el dólar y un veredicto final bastante macabro: me dijo que me parecía a María Marta García Belsunce.
Buen provecho.