"Se suele traducir como “verdad” lo que los griegos llamaban alétheia, palabra formada por la “a” que priva a letheia que viene de lethé (olvido). Heidegger tomando lo olvidado por lo oculto dice que “el pro-ducir lleva a partir del estado-de-oculto, al estado-de-no-oculto, y así lo pone delante. Solo acaece el pro-ducir en la medida en que lo oculto viene a lo no-oculto. Tal venir reposa y vibra en lo que llamamos el desocultar. Los griegos tienen para ello la palabra alétheia. Los romanos la traducen por veritas...” Podemos advertir aquí que la verdad se halla ligada fundamentalmente a un acto de producción que no permite que algo quede oculto en el olvido. En ese sentido podríamos decir que el síntoma es una forma de verdad. Si bien la idea de algo oculto que se desoculta sugiere la existencia de una oposición binaria en los modos de estar (oculto-desoculto) que puede remitirnos en una primera lectura a lo latente y lo manifiesto en el sueño, tal como Freud lo describía, preferiría poner el acento, para retomarlo más adelante, justamente en ese otro elemento que es el acto. El acto de producir. Esta preferencia tiene como uno de sus principales motivos el no seguir sosteniendo la idea de que es el recordar lo que cura.Lacan jugando con las esferas que rodean la tierra, que son nombradas por lo que se encuentra en ellas y por otro lado con la alétheia, va a proponer un neologismo, la aletosfera. Siguiendo con los juegos de palabras va a tomar el aoristo de alétheia para hablar de las letosas:
“El mundo está cada vez más poblado de letosas...”“Y en cuanto a los pequeños objetos a minúscula que se encontrarán al salir, ahí sobre el asfalto en cada rincón de la calle, tras los cristales de cada escaparate, esa profusión de objetos hechos para causar su deseo, en la medida en que ahora es la ciencia quien la gobierna, piénsenlos como letosas.”
Entonces tenemos que la a-letosfera sería la esfera donde están las letosas en su intrincada y compleja relación con el objeto a. El objeto a sabemos que es el resto producido por la articulación de dos significantes. Es la no complementariedad de estos, la que produce una falta real que va a funcionar como causa del deseo y/u objeto del goce.
Esa falta, que causa el deseo, circula en la estructura del ser hablante bajo distintas vestiduras que darán el tono al registro imaginario de la misma y encarnándose en distintos objetos que se prestarán o no al goce.Pero hay una modalidad particular de goce en el ser hablante que es la dada en el discurso capitalista."
Por Alejandro del Carril, http://www.rosak.com.ar/psyche/0131.htm